jueves, 7 de septiembre de 2017

#LaLibrePregunta: ¿Realmente contribuyen las cuotas de género a la igualdad?

  •  Publicado originalmente en La Libre Pregunta: ver aquí.


¿Realmente contribuyen las cuotas
de género a la igualdad?


Imagen vía Revista Nexos


4 de septiembre de 2017
Por: María Santos Villarreal

Para responder a esta pregunta, es necesario primero conceptualizar tanto la discriminación como las cuotas de género.

La discriminación es una práctica que consiste en dar un trato desigual y perjudicial a una persona o grupo de personas que comparten ciertas características entre sí, motivado por cuestiones de raza, color de piel, origen étnico, identidad de género, expresión de género, condición de discapacidad, edad, orientación sexual, estado civil, condición de salud, nacionalidad, religión, situación migratoria o, como dice nuestra Constitución Política Federal: “cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.”[1] La discriminación provoca y perpetúa la desigualdad.

Existen varias maneras de combatir la desigualdad desde el gobierno. A grandes rasgos, podrían clasificarse en dos grupos distintos: las medidas formales y las sustantivas. En las formales entran las normas constitucionales y legales que se incorporan en el sistema jurídico; en las sustantivas entran las políticas públicas[2], entre otras. Lo contrario a la desigualdad es, por supuesto, la igualdad. La igualdad entre las personas consiste en que se reconozca formalmente que todas tienen los mismos derechos y que en la realidad todas gocen de dichos derechos, sin discriminación.

La igualdad formal no es más que la igualdad ante la ley lato sensu; ésto es, que todas las personas son iguales a los ojos de nuestro sistema jurídico. Sin embargo, la igualdad formal se ve truncada en muchas ocasiones por cuestiones de hecho, como la discriminación que sufren las personas. De aquí surge el concepto de igualdad real, que consiste en que verdaderamente las personas experimenten en su vida los derechos que formalmente se les han reconocido.

Ahora bien, habiendo explicado lo anterior, cabe responder: ¿qué son las cuotas de género? Son una acción afirmativa que consiste en imponer la obligación al Estado y a los partidos políticos de que cierto porcentaje de las representantes y candidatas sean mujeres. Recordemos que una acción afirmativa es una medida temporal que se toma para tratar de igualar materialmente las diferencias en condiciones políticas, sociales, culturales y económicas entre un grupo vulnerable y el respectivo grupo privilegiado, mismas que se han dado por una discriminación histórica, institucional y sistemática que ha sufrido dicho grupo vulnerable.

Line Bareiro, Clyde Soto y Lilian Soto (2007) refieren que las cuotas de género son “una forma de acción positiva cuyo objetivo es garantizar la efectiva integración de mujeres en cargos electivos de decisión de los partidos políticos y del Estado”. En este sentido, existen tres tipos de cuotas de género, mismas que afectan tres distintas etapas del proceso electoral:
  1. Puestos reservados para mujeres.- Este tipo de cuota de género obliga a los partidos a reservar cierto número de puestos una vez concluido el proceso electoral. Por ejemplo: si la legislación obliga a los partidos a reservar 50% de los curules en una elección al Congreso de la Unión a mujeres; si de los resultados de la jornada se obtiene que les tocan 10 curules de representación proporcional, entonces mínimo 5 de esos curules necesariamente deberán ser para mujeres.
  2. Porcentaje reservado para candidatas.- Este tipo de cuota de género consiste en obligar a los partidos a postular en sus listas de candidaturas a cargos de elección popular un cierto porcentaje de mujeres. Por ejemplo, si la legislación obliga a reservar un tercio de las candidaturas a alcaldías a mujeres y hay 51 municipios en Nuevo León, entonces deberán haber por lo menos 17 candidatas mujeres a los Ayuntamientos de todos los municipios neoleoneses (independientemente de si eventualmente ganan o no la elección estas personas).
  3. Cuotas en los estatutos internos de los partidos políticos.- En este caso, no se trata de una obligación que le impone la legislación a los partidos, sino más bien una que voluntariamente adoptan los mismos, ya que consiste en que se les garantice cierto porcentaje de participación a las mujeres para puestos directivos dentro del partido y para participar en los procesos internos de definición de candidaturas.

En consecuencia, las cuotas de género ayudan a asegurar la igualdad entre hombres y mujeres en el poder, permitiendo la representación política de estas últimas.

No obstante lo anterior, las cuotas de género son una medida limitada, ya que la representación política que garantizan no necesariamente es sustantiva. Para entender a qué nos referimos cuando hablamos de representación sustantiva, es necesario establecer la diferencia entre ésta y la representación descriptiva.

La representación descriptiva consiste en la similitud de intereses y características físicas o socio-económicas entre las personas representadas y sus representantes. Por otro lado, la representación sustantiva consiste en que las personas representantes efectivamente encaminan sus acciones a defender  los intereses de sus representadas.

La diferencia principal entre la representación descriptiva y la sustantiva es que en aquélla importa quién es la persona representante y en ésta importa qué hace esta representante.[3]

Así, resulta claro que una representación descriptiva –a lo que ‘le tiran’ las cuotas de género– no conlleva necesariamente a una representación sustantiva. Dicho en otros términos, que exista paridad en el Congreso de la Unión, por poner un ejemplo, no asegura que las mujeres que lo integran van a defender los intereses de ese colectivo.

Pero, ¿cuáles son los “intereses de las mujeres”? En el ámbito jurídico-político, podría decirse que, a grandes rasgos, consisten en la protección de los derechos sexuales y reproductivos, el respeto a la diversidad sexual, el reconocimiento a los derechos laborales de las madres, la configuración de legislación adecuada en materia de abusos sexuales, entre otros temas.

El problema con la definición de “intereses de las mujeres” es que quizá puede realizarse una aproximación a éstos (como con los ejemplos que en el párrafo anterior se enuncian), pero lo cierto es que las mujeres son un colectivo heterogéneo y, por tanto, sus intereses son diversos. No son los mismos intereses los de una mujer migrante indígena que los de una mujer blanca clase-mediera, por ejemplo. Este problema hace más difícil todavía una verdadera representación sustantiva.

No obstante, aunque las cuotas de género estén limitadas en ese sentido, lo cierto es que sin la representación descriptiva que garantizan, no habría forma de que pudiera tenerse en la mira la representación sustantiva.

Por eso las cuotas de género sí contribuyen a la igualdad, porque sin mujeres en el poder, no hay defensa de los intereses de este colectivo, en general.

O sea, sí es verdad que la representación descriptiva que aseguran las cuotas de género no necesariamente conlleva representación sustantiva (volvemos al concepto de igualdad real), pero también es cierto que no es posible que exista representación sustantiva sin representación descriptiva.

Mientras los hombres continúen dominando los puestos de poder, tanto dentro del Estado como dentro de los partidos políticos, los intereses de las mujeres continuarán siendo de segundo plano.

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[1] Artículo 1º, quinto párrafo, CPEUM.
[2] Según Luis Aguilar Villanueva (2010), una política pública es un conjunto de acciones orientadas a resolver problemas considerados de interés público, cuya intencionalidad y causalidad están definidas por la interlocución entre gobierno y ciudadanía, que han sido decididas por autoridades públicas legítimas y que han sido ejecutadas por actores gubernamentales.
[3] Según Celine Françoise Aramara González Schont, en su interesantísima tesina de Maestría: De la representación descriptiva a la representación sustantiva. Análisis de las cuotas de género en los congresos estatales en México.

 FUENTES CONSULTADAS:
       Aguilar Villanueva, Luis. Política pública. México, Escuela de Administración Pública del Distrito Federal, 2010.
         Aramara González Schont, Celine Françoise. De la representación descriptiva a la representación sustantiva. Análisis de las cuotas de género en los congresos estatales en México. México, Centro de Investigación y Docencia Económicas, 2016.
         Bareiro, Line, Soto, Clyde y Soto, Lilian. La inclusión de las mujeres en los procesos de reforma política en América Latina. Estados Unidos de América, Banco Interamericano del Desarrollo, 2007.

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Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

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