jueves, 26 de enero de 2017

Ante Trump, inclusión


Ante Trump, inclusión



26 de enero de 2017
Por: María F. Santos Villarreal



El pasado 21 de enero protestaron en todo el mundo aproximadamente 2.5 millones de personas, sobre todo mujeres, en contra de lo que representa la investidura presidencial de Donald Trump. 


Si bien es un avance que las mujeres se hayan organizado para protestar la misoginia del ahora Presidente de Estados Unidos -aunque el verdadero avance sería que no tuviera que protestarse por ésto en plena segunda década del siglo 21- hay aspectos que podrían mejorarse.

La Marcha de las Mujeres pudo haber sido más diversa desde un principio, puesto que Trump ha atacado por igual a las mujeres -tanto cis (es decir, cuya identidad de género concuerda con el que le fue asignado al nacer) como trans-, a la comunidad LGBT+, a la latina, a las personas musulmanas, negras, migrantes, con discapacidades, etcétera. 

De hecho, los grupos del movimiento #BlackLivesMatter, de la comunidad latina y de la comunidad LGBT+ se incorporaron hasta después de que la protesta original fuera criticada por ser organizada en su mayoría por mujeres cis y blancas. Y una representación de todos los grupos agraviados es necesaria para lograr un frente común que sirva de contrapeso al discurso violento del ahora mandatario.

Trump es el arquetipo de una persona privilegiada: es un hombre cis, heterosexual, blanco, en una situación migratoria regular, sin discapacidad alguna y de nivel socioeconómico alto. 

Es culpable no de ser privilegiado, pero sí de usar esos privilegios para perpetuar el status quo en su beneficio y en perjuicio de todas las personas que no cuentan con ellos. 

Un concepto que serviría tener presente a la hora de organizar estas protestas es el de "interseccionalidad", acuñado por Kimberlé Crenshaw en 1989. 

La interseccionalidad es una teoría que se basa en la premisa de que la opresión se manifiesta en diferentes formas y grados, por lo que una persona no puede ser simplemente privilegiada u oprimida en general, sino que puede ser privilegiada respecto de ciertos aspectos de su vida y oprimida respecto de otros. 

Todas las mujeres son victimizadas por razón de género, pero las personas tienen múltiples identidades que no pueden disociarse. Por ejemplo: se es mujer y se es negra se es lesbiana, no se es mujer o se es negra o se es lesbiana; todos los aspectos de la identidad son factores de peso por los cuales esa mujer es discriminada.

En este sentido, una mujer heterosexual y blanca tiene más privilegios que una mujer heterosexual y latina o, incluso, que un hombre homosexual y negro.

El feminismo interseccional es incómodo por la complejidad del análisis al conjugar todos los sistemas de opresión -machismo, racismo, cis-heterosexismo, capacitismo, clasismo, etcétera- y del rechazo automático que genera en las personas el cuestionamiento de los propios privilegios.

Pero si no se incomoda, si no se sacude al status quo, nunca se generará un cambio. Por eso, aunque incómodo, si nuestro feminismo no es interseccional, por definición, es excluyente y, por ende, no puede considerarse como un movimiento verdaderamente inclusivo y anti-discriminación.

Aplaudo la movilización del sábado pasado, pero es deber de las feministas criticar constructivamente nuestro movimiento. Si no cuestionamos nuestras acciones y discursos, no vamos a evolucionar. 

Estas marchas sirven para repensar el feminismo y tener discusiones que son necesarias y enriquecedoras, pero que nadie quiere tener por ser incómodas.

Las movilizaciones deben tomar en cuenta todos los factores de discriminación, es decir, todas las dimensiones de la persona que no sean privilegios, si se busca acabar con la opresión misma. 

No seamos como Trump: usemos nuestros privilegios para combatir al privilegio mismo. El primer paso es reconocer el propio privilegio; el segundo, reflexionar y cuestionarlo; y el tercero, combatirlo. Sólo así lograremos igualdad.

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La autora es estudiante de la Facultad

Libre de Derecho de Monterrey.


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Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

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