domingo, 25 de septiembre de 2016

Mujeres en riesgo

  • Publicado originalmente en el periódico El Norte: ver aquí.





Mujeres en riesgo

25 de septiembre de 2016
Por: María F. Santos Villarreal

De enero a agosto del 2016, según reportó El Norte, se han dado en Nuevo León 448 violaciones, de acuerdo con los datos del Semáforo Delictivo.

Esto equivale a 56 casos por mes, lo que significa que en nuestro estado violan a dos mujeres cada día, sin incluir la cifra negra que, conforme a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), se estima en un 91 por ciento.

De acuerdo con las últimas cifras disponibles del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática del 2015, en promedio son asesinadas siete mujeres al día en el país. De nuevo, esto es sin contar la cifra negra.

Se han publicado varias notas que alarman sobre la situación de riesgo en la que nos encontramos las mujeres de Nuevo León, que comprueban que la afirmación de que la violencia contra las mujeres ya no existe, es totalmente falsa.

En nuestro estado tenemos a un presunto feminicida serial: este 8 de septiembre capturaron a un hombre que responde al nombre de Luis Óscar Jiménez y que confesó asesinar a 16 mujeres en los últimos tres años.

También está el caso del ahora ex policía de Apodaca Fidencio Chazarez, quien presuntamente violó a una mujer menor de edad dentro de su patrulla, mientras que su compañero, José Ángel Quintero, no hizo nada para detener la agresión sexual. Ambos fueron detenidos y dados de baja a principios de mes.

Estas tragedias, aunadas a las cifras objetivas, demuestran que la violencia de género es real.

Por ésta nos referimos a la agresión verbal, física, psicológica o sexual de la cual una persona, casi siempre mujer, es víctima, como resultado de expectativas basadas en estereotipos.

Hay muchos niveles de violencia: en uno leve están el mansplaining y los mal llamados "piropos"; en un nivel más preocupante están la humillación y el chantaje emocional; en uno intermedio está el control o prohibición de las actividades; y en el nivel más grave están los golpes y la violación, así como el feminicidio. Todas estas situaciones las viven las mujeres día con día.

La violación y el feminicidio son las dos expresiones de violencia contra la mujer que provocan más alarma, por el hecho de que éste extingue la vida y aquélla atenta contra la integridad personal, la dignidad y la salud física, sexual y psicológica de la mujer.

Son crímenes colectivos porque, aunque los cometa el feminicida o el violador, la sociedad los tolera y la autoridad no los castiga.

"¿Y la violencia en contra de los hombres?", suelen objetar quienes desvían la atención del problema principal. Sí la hay, pero en mucha menor medida.

Por ejemplo, en el tema de la violación, según la CEAV, el 81 por ciento de las víctimas son mujeres y en el 90.5 por ciento de los casos los agresores son hombres.

Además, de acuerdo con la misma fuente, el 24 por ciento de los agresores son parejas de la víctima al momento en que se da la agresión.

Uno de los múltiples casos de este tipo es el de Maribel García Reyes, mujer neoleonesa que fue asesinada y posteriormente calcinada por su pareja el 21 de junio de este año.

Como bien dijo Irma Alma Ochoa, directora de la ONG Arthemisas por la Equidad, en una nota de El Norte del jueves pasado: "Esta situación nos dice que se está viendo a la mujer como un objeto que se puede desechar".

Los datos no mienten: la violencia contra las mujeres no es cosa del pasado ni exclusiva de países en el Medio Oriente, como muchas personas se empeñan en desinformar. Ésta se da aquí y ahora.

Pero mientras la sociedad siga indiferente, seguiremos siendo violentadas. El primer paso es concientizar.

Nos siguen violando, nos siguen matando... y a pocos les importa. Alerta de género ya.

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La autora es estudiante de la Facultad
Libre de Derecho de Monterrey.

mariasantosv.blogspot.mx


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Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

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