domingo, 21 de febrero de 2016

A jalar, que se ocupa

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Imagen de: Milenio.com


22 de febrero de 2016 


A jalar, que se ocupa


Por: María Santos Villarreal


Como bien dijo la Lic. Irma Martínez en su columna de anteayer: “cuidado con los humos del poder”. Este es un mensaje que espero lea, comprenda y haga suyo el Gobernador del Estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón.

Yo fui de las más entusiastas de su gobierno. Lo apoyé en campaña, lo defendí de toda crítica, le di mi voto y convencí a otros de dárselo. Ahora, sólo me queda decepción y escepticismo de si habré sido engañada por la facilidad de verbo que tiene. Cada día me inclino más por la idea de que así fue.

Y antes de que me salten a la yugular los defensores del Gob. Rodríguez Calderón, quiero aclarar que no me refiero a la falta de resultados (la cual es evidente), puesto que estoy consciente de que ciento cuarenta días[1] de administración es un tiempo (relativamente)[2] corto para juzgarlo por ella. Mi escepticismo y decepción son alimentados por su forma de “gobernar”:
1.    Arrogancia, prepotencia, procacidad y soberbia que lo caracterizan e incapacidad para aceptar errores y críticas fundamentadas. 
2.    Descalificación continua a los medios de comunicación, tanto que ya la mayoría de sus seguidores ven a “los medios” como un target enemy, y actitud autoritaria con algunos de ellos, al grado de decirle a un periodista que sólo hacía su trabajo: “tu periódico no es la procuraduría”
3.    Pésima conducta ante la tragedia ocurrida en el penal del Topo Chico, tanto insensibilidad con los familiares como tiempo de respuesta[3] a la ciudadanía. 
4.    Nula voluntad de explicar a la ciudadanía cómo fue que pasó el #cobijagate (compra de cobijas a un precio inflado a casi el triple), el cual es un evidente acto de corrupción, y la falta de exigencia de su parte al Lic. Rogelio Benavides Pintos, a quien él designó como Subsecretario de Administración (quien dio una explicación ridícula[4]), para que presente su renuncia (como mínimo)[5]
5.    Represión indirecta:  ha declarado que no requiere del Congreso del estado para gobernar, ataca directamente a televisoras y periódicos, censura las parodias artísticas a su gobierno y manipula a la ciudadanía mediante presuntas mentiras en torno a tragedias en su familia.

Estas cinco razones que hacen dudar de su voluntad y de su capacidad, ciertamente no son cosas que requieren de tiempo... son cosas que lo revelan tal y como es tras la máscara de defensor del pueblo.

Me uno a la exigencia de muchos neoleoneses de que nuestro gobernador se ponga a trabajar, en lugar de estar pensando en las elecciones de 2018. Espero que con los humos del poder no se le haya olvidado que lo que lo hizo gobernador fueron las promesas de justicia contra quienes llevaron a nuestro estado a la debacle. Que no se le olvide, también, su promesa de someterse a la revocación de su mandato ese mismo año.

Ojalá y el Gob. Rodríguez Calderón cese de sus descalificaciones falaces en contra de todo aquél que le hace una crítica. Ya cansó su cantaleta de que quienes criticamos estamos cegados por “los medios” (refiriéndose particularmente a Televisa, Multimedios y TV Azteca) cuando muchos de los que lo criticamos no hemos visto nunca alguno de sus “noticieros” o programas.

Ya basta de echarle la culpa de todo a “los medios”. En lugar de descalificar a quien critica, ya si esa persona es malintencionada ya, sobre todo, si no lo es, que contraargumente lo que se le critica... si es que puede. Limitándose a descalificar solamente se muestra ante la ciudadanía como parece ser que es en realidad: intolerante, autoritario e incapaz.

Espero que no se le suban (más) los humos al gobernador. Y no estoy vendida, ni cegada por “los medios”, ni soy priísta ni panista. Soy una simple ciudadana inconforme.

Gobernador Rodríguez Calderón: póngase a jalar, que se ocupa.






[1] Ciento cuarenta días, considerando desde su toma de protesta hasta el día de ayer.
[2] Por ejemplo: si, según el gobernador, bastaron cuatro días para frenar la corrupción en Topo Chico (cosa que dudo bastante), ¿por qué no lo hizo en seis meses?
[3] Tardó alrededor de nueve horas en salir a dar una explicación (no tan clara) de lo que había sucedido.
[4] a. No prueba lo que afirma de que las diferencias corresponden a un remanente de cobijas adquirido por el gobierno anterior. b. La empresa (fantasma, por cierto) que ganó la licitación es la que siempre gana las licitaciones desde el gobierno pasado. c. Es oscuro al decir que las cobijas adquiridas fueron de medidas “estándar” en el mercado, puesto que no publica el debido estudio de mercado ni especifica a qué se refiere o qué entiende él con “estándar”, entre otras razones.
[5] Al momento de escribir este texto aún no anunciaba su renuncia el Lic. Benavides Pintos, lo cual sucedió una hora después. Si bien aplaudo su renuncia, no es suficiente. Eso era lo mínimo que debía suceder. Esperamos los resultados de las investigaciones y que se castigue con mano firme al que resulte culpable. 


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