domingo, 10 de enero de 2016

De derecho y justicia




DE DERECHO Y JUSTICIA


Por: María Santos Villarreal


SUMARIO: Introducción. I. Conceptos fundamentales: ¿qué es derecho y qué es justicia? II. Medios y fines: del derecho, la justicia y el derecho justo. III. El fin sobre los medios: die Nürnberger Prozesse y la justicia sobre el derecho. Conclusión.


INTRODUCCIÓN
Hay quienes dicen que lo justo es lo que establece el derecho vigente y positivo, como Hans Kelsen. Muy formalista. Hay quienes no se meten en la discusión de si lo que dicta el derecho es justo o no, puesto que “es lo que hay y con estos burros hay que arar”, como decía el Dr. Arturo Salinas Martínez. Un poco más pragmático.
En el presente texto, propongo la visión de que el derecho y la justicia tienen una relación entre sí de un medio a su fin: el derecho, el medio, para alcanzar el fin, la justicia. Por ello, el derecho tiene que ser intrínsecamente justo. Iusnaturalista e inocente, me dirán.
Para entender la relación del derecho y la justicia como una relación de un medio a su finalidad, estimo necesario primero establecer qué es derecho y qué es justicia. El derecho tiene varias acepciones y estas, a su vez, una multiplicidad de definiciones. La justicia también tiene muchas definiciones.
Estos conceptos se abordarán en el presente texto. También se darán argumentos para sostener la tesis de que la relación entre derecho y justicia no es más que una relación de un medio a su fin. Advierto que este texto está cargado de opiniones personales, pero lo haré saber cuando se trate de ellas.
Asimismo, considero menester mencionar desde el principio que lo que se pretende a lo largo de este breve texto es determinar, junto con el lector, si el derecho es o no es la mejor herramienta para hacer valer la justicia. Y digo que se pretende determinar y no que se logrará, porque se busca aportar una visión personal sobre el tema con el único objetivo de reflexionar y no de intentar imponerla como una respuesta.


I. CONCEPTOS FUNDAMENTALES
¿QUÉ ES DERECHO Y QUÉ ES JUSTICIA?
Ulpiano definió al derecho como el divinarum atque humanarum rerum notitia, iusti atque iniusti scientia. Esto quiere decir que el derecho es “el conocimiento de las cosas divinas y humanas, la ciencia de lo justo y de lo injusto”[1]. Además, el mismo Ulpiano estableció que los iuris praecepta haec sunt: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere; es decir, que “los preceptos del derecho son: vivir honestamente, no dañar a otros y dar a cada quien lo suyo.”[2] Por cuestiones de espacio y por el hecho de que la definición del derecho no es el punto central del presente texto, me quedo con la definición básica de que el derecho es un sistema de normas e instituciones jurídicas que rigen la conducta humana en sociedad, basado en principios de seguridad y de justicia y buscando procurar estas.
En mi estimación, la justicia es una verdad absoluta que el ser humano, al ser subjetivo por naturaleza, se encuentra imposibilitado para comprender; no obstante, esto no significa que ella no exista. Por ende, no puedo definir la justicia, puesto que definir es limitar y de definirla la volvería injusta.
Ulpiano la definió como la constans et perpetua voluntaas ius summ cique tribuendi; o sea, la "constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que le corresponde”[3]. Esta me parece la mejor definición que hay a la fecha, aunque no soy partidaria de definir conceptos del calibre del que lo es la justicia.
Se puede decir que la justicia, esta verdad absoluta y abstracta, es el cúmulo o conjunto de valores morales que perduran perennemente en el espacio y en el tiempo (si es que hay diferencia entre tiempo y espacio; pero ese es otro tema).
El derecho es el medio y la justicia es el fin o la finalidad. Decía Aldous Huxley que “los medios por los cuales tratamos de realizar una cosa tienen tanta importancia como los mismos fines que tratamos de lograr”[4]; puesto que los medios de que nos valemos determinan inevitablemente la índole de los resultados que se logran. Esto es puesto que por bueno que sea el bien a que aspiremos, su bondad no basta para contrarrestar los efectos de los medios perniciosos de que nos valgamos para alcanzarlo. O sea, el fin no justifica los medios; de proceder así, los medios utilizados pervertirían el fin pretendido.
El derecho no es más que una (¿o la?) herramienta para alcanzar la justicia. Pero aunque el derecho no sea el fin máximo, sino simplemente un (¿o el?) medio, es relevante, porque si no se utiliza el medio adecuado o el medio utilizado es defectuoso, entonces no podrá conseguirse el fin último al que se aspira. O peor aún, este fin podría pervertirse.
Dado que el fin que se busca es la justicia, queda a resolver la interrogante de si es el derecho el mejor medio a utilizar para alcanzar dicho fin. Y si no es el derecho, ¿cuál?


II. MEDIOS Y FINES
DEL  DERECHO, LA JUSTICIA Y EL DERECHO JUSTO
Para enriquecer la discusión, es necesario revisar las opiniones de reconocidos juristas. En cuanto a doctrinarios extranjeros, se toma en cuenta la opinión de Hans Kelsen, de Alf Ross y de Norberto Bobbio, por ser de los más reconocidos a través del tiempo en el mundo del derecho.
Hans Kelsen decía que la cuestión de qué es justicia es irrelevante, pero además sencilla de responder: la justicia es lo que dicta el derecho positivo. Punto. Kelsen es un autor a quien admiro increíblemente por su extraordinaria habilidad de poder deslindarse de su hemisferio emocional para intentar lograr ser objetivo en lo jurídico. Es un hecho que los seres humanos somos subjetivos por naturaleza; es imposible que un individuo sea en su ciento por ciento objetivo. No obstante, considero que Hans Kelsen se acerca considerablemente a su meta de ser objetivo. Sin embargo, por supuestísimo que yo estoy en contra de esta opinión. Pretendo calificarla de falsa analizando los tres postulados base de toda la obra kelseniana:
1.    El Derecho y el Estado son exactamente lo mismo; de acuerdo a su libro “Teoría General del Derecho y del Estado”.
2.    La justicia es relativa y emana del derecho (es decir, es justo lo que está en un orden jurídico positivo); de acuerdo a su ensayo “¿Qué es justicia?”.
3.    El Derecho sólo puede ser definido y estudiado con factores, conceptos y aspectos puramente jurídicos (excluyendo los de índole filosófica, psicológica, sociológica, etc.); de acuerdo a su libro “Teoría Pura del Derecho”.
En relación a su primer y segundo postulados, cabe precisar que el Estado y el Derecho no son la misma cosa. El Estado está sujeto a la legitimidad que le da el Derecho y el Derecho está sujeto a tener un ámbito territorial, personal y temporal de validez dentro de un Estado. Que estos dos conceptos sean hermanos, no significa que sean el mismo individuo. Una cosa es la norma y otra es la facultad o deber que imputa esa norma. Así, una cosa son las reglas y otra los ámbitos temporales, territoriales y personales de validez que tienen esas reglas.
Además, Kelsen establece que todas las normas emanan de una anterior en tiempo y jerarquía. Es decir, tomando el ejemplo del derecho mexicano, los reglamentos emanan de las leyes federales y las leyes federales emanan de la Constitución. Pero, ¿de dónde emana la Constitución, que es la Ley Magna y Suprema? Hans Kelsen contesta esta pregunta diciendo que la Ley Suprema emana de una norma hipotética fundamental. Aquí radica su error más importante. Se puede evidenciar una pizca de sal iusnaturalista que sazona su formalismo extremista. ¿Qué es la norma hipotética fundamental? Sencillo: el derecho natural. Pero, ¿no que el derecho natural era inexistente e innecesario?
Ahora bien, si la justicia es lo establecido en el Derecho (postulado 2), si el Derecho es lo mismo que el Estado (postuado 1) y si este sólo puede ser definido con conceptos puramente jurídicos (postulado 3), entonces: ¿la justicia, el derecho y el Estado son lo mismo? No lo creo.
Por otro lado, Alf Ross decía que la justicia es la aplicación correcta de una norma, pero que tenemos un conflicto dialéctico entre dos tendencias opuestas: el derecho y la administración de justicia. Esta opinión me parece más razonable que la kelseniana. A su vez, Norberto Bobbio decía que las pautas de justicia no tienen que ver con cuestiones morales, sino con el derecho: o sea, que cuando un orden jurídico determina cierto procedimiento y este no es seguido, puede decirse que el derecho ha sido aplicado de modo injusto, pero que de eso no se sigue la posibilidad de cuestionar el derecho en sí. Por supuesto, estoy en contra de esta postura. La mía resulta ser mucho más moralista, como pretendí explicar en el apartado anterior.
En cuanto a doctrinarios mexicanos, se citan a Eduardo García Máynez y Alfonso Trueba. Decía García Máynez que la justicia es la correcta aplicación del derecho positivo, vigente e intrínsecamente válido. Máynez era kelseniano, pero agrega el factor de “intrínsecamente válido” al derecho, o sea, la moral.
Alfonso Trueba no define propiamente el término de justicia, pero deja entrever en su libro “Justicia desnuda” que tiene una perspectiva moralista, puesto que dice que tenemos un problema con el sistema, ya que este trata a la justicia como mercancía, y que cuando la justicia se vuelve una mercancía deja de ser justicia. También dice que, lamentablemente, la justicia sólo le llega a los ricos y los castigos a los pobres. Esta opinión me parece bastante interesante. Y tristemente, la suscribo en cierto sentido. Es decir, la suscribo en los términos que el autor maneja como significado de justicia. Mas no como yo entiendo la justicia.
Me parece muy interesante conocer la opinión de los profesores de la Facultad Libre de Derecho; además de por ser parte de la comunidad, por el hecho de que están situados en el contexto actual que vivimos, no como los doctrinarios clásicos. Les hice la pregunta concreta: ¿considera usted que el derecho es el medio más adecuado para hacer valer la justicia? ¿Sí, no, o no necesariamente y por qué? Estas fueron algunas las respuestas que obtuve:
1.    “No necesariamente. Es una bonita herramienta, pero muy prostituida. Además el derecho por sí mismo, sin ser acompañado de otras ciencias, de poco sirve.”
– Lic. Víctor Pérez Cobos
2.    “No podemos generalizar. Con el derecho a veces sale peor la cura que la enfermedad. Todo depende de la manera como se utilice. Pero sí, es una herramienta de cambio social importante.”
– Lic. Arturo Colín Aguado
3.    “El derecho es sin duda la herramienta más adecuada para procurar la justicia, pues de otra manera volveríamos a la época de la Ley del Talión. El problema es que lo que se plasme en el ordenamiento jurídico se lleve a cabalidad al campo de la realidad, y es allí donde nos desviamos del objetivo al dar cabida a poderes de facto y a la corrupción.”
– Lic. Héctor Rubén Garza Villarreal
4.    “Es necesario alcanzar la verdad y la justicia a pesar del derecho. Los pesimistas dicen que es precisamente el derecho lo que permite mantener la situación de hecho y los privilegios de unos cuantos.”
– Lic. Olmo Guerrero Martínez
5.    “Claro que es la herramienta adecuada. No solo para hacer valer la justicia, sino también para señalarla. Es más, no podría haber justicia sin Derecho. Para 'hacer valer' la justicia, tenemos que referirnos siempre a casos concretos. No hay una 'justicia general'; de hecho, 'programar' una justicia 'para todos', sería ya una injusticia (summum ius, summa iniuria). Lo que hay son disposiciones generales.  Entonces, es necesario el Derecho para que haya justicia aunque éste haya que buscarlo a veces fuera del Estado y más allá de la norma. Una de las falacias de la modernidad es hacernos creer que con dualismos lo explicamos todo, simplificando problemas que son complejos: separar el medio de su fin, por ejemplo. Si el Derecho no es justicia, entonces ¿para qué lo queremos? Es en este punto en donde se manipula el derecho. Si el Derecho, en cambio, es justo, podrá invocarse y la justicia podrá hacerse valer.”
– Lic. José Antonio Torres
En la opinión del Lic. Pérez Cobos, para alcanzar la justicia debe acompañarse el derecho de otras ciencias, ya que este está muy prostituido. El Lic. Colín Aguado, si bien recalca que el derecho es una importante herramienta de cambio social, suscribe con el Lic. Pérez Cobos. La opinión del Lic. Garza Villarreal tiene tintes de Alf Ross: el problema es el amplio trecho entre la norma y su correcta aplicación. El Lic. Guerrero Martínez señala que el derecho no sólo no contribuye a lograr la justicia, sino que en ocasiones es un obstáculo directo para alcanzarla. El Lic. Torres García me inspiró miedo en su respuesta: es decir, si no el derecho, ¿qué? Tanto, que lo lleva a afirmar que sin derecho no habría justicia.
Lo que me pareció particularmente interesante es que, de la opinión del Lic. Torres García, se puede deducir que él también ve la relación de derecho y justicia como una relación de medio y fin: en su ejemplo lo señala, sin que haya habido mención alguna de esta parte en ese sentido. No obstante, su conclusión no termina de explicar correctamente lo que se preguntó, pues sólo afirma que la justicia podrá hacerse valer en la medida en la que el derecho sea justo... Y bueno, creo que eso no nos saca de ningún apuro, ya que ese es precisamente el problema principal. Sin embargo, su opinión resulta ser la más interesante: cargada de emoción, con argumentos lógicos (sumo derecho, suma injusticia) y con la aportación de que no puede hablarse de justicia si no es en términos de un caso concreto.
Empero, discrepo: estimo que justicia es, como mencioné anteriormente, una verdad absoluta y abstracta que el ser humano, al ser subjetivo por naturaleza, se encuentra imposibilitado para comprender; es el cúmulo o conjunto de valores morales que perduran perennemente en el espacio-tiempo. Pero, desde luego, concuerdo con que hablar de derecho y justicia es hablar de medios y fines.
Al igual que mis maestros, creo que el derecho debería de ser el medio idóneo para alcanzar la justicia. Pero, lamentablemente, aunque en ocasiones sí lo es, no siempre resulta serlo. Hay casos concretos en los que, quizá, hacerse justicia por la propia mano (medio) tendría un resultado más justo (fin) que recurrir al derecho (otro medio). Hay ocasiones en lo que esto no es así. Dicho esto, en cuanto a la interrogante secundaria, si no el derecho, ¿qué otros medios pueden considerarse para llegar a dicho fin?, queda la peligrosa respuesta de la Ley del Talión. Todos tendremos que admitir que, en ciertos casos concretos, aplicar la Ley del Talión resutaría más intrínsecamente justo que aplicar el derecho (si es que se aplica este correctamente, aparte). Es una afirmación peligrosa, pero lamentablemente la estimo veraz. Eso no significa que habrá que promoverla, pero ahí está, en la vía de hecho y no de derecho, otro medio posible para hacer valer lo que es justo.


III. EL FIN SOBRE LOS MEDIOS
DIE NÜRNBERGER PROZESSE Y LA JUSTICIA SOBRE EL DERECHO
Los juicios de Nürnberg (o los procesos de Nürnberg) fueron un hito histórico, jurídico, político y filosófico. Fueron una serie de procesos judiciales que se llevaron a cabo al final de la Segunda Guerra Mundial por iniciativa de Los Aliados para juzgar los crímenes llevados a cabo por los colaboradores nazis en el Tercer Reich, bajo el régimen de Adolf Hitler.
Los delitos que se les imputaron a los acusados fueron crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y guerra de agresión. En total, se acusaron a 611 personas. Se llevaron a cabo los juicios por el Tribunal Militar Internaconal, instituido precisamente en 1945.
Los juicios se dividieron por el tipo de acusados[5]:
1.    Juicios personales
a.    Erhard Milch, por graves crímenes dentro de los campos de concentración.
b.    Friedrich Flick, por usar trabajo esclavo y crímenes de lesa humanidad.
2.    Juicio Pohl
En contra de toda la oficina que administraba los campos de concentración y exterminio, cuyo jefe era Oswald Pohl.
3.    Juicio a la IG Farben
En contra de la empresa química IG Farben, por utilización de trabajo esclavo.
4.    Juicio Lebensborn
En contra de los promotores del programa Lebensborn por promover la ideología de la pureza racial.
5.    Juicio Krupp
En contra de los dirigentes del grupo industrial Krupp por utilizar trabajo esclavo y por participar en la preparación de la guerra.
6.    Juicio de los rehenes
En contra de los altos mandos nazis por las masacres y graves violaciones a las Leyes de Guerra durante la Campaña de los Balcanes.
7.    Juicio de los doctores
En contra de los doctores por crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y conspiración, porque practicaron la esterilización forzada, el asesinato de enfermos, tortura y exterminio masivos en campos de concentración, por la expermientación médica forzada contra los prisioneros y pacientes.
8.    Juicio de los ministros
En contra de los dirigentes del Estado Nazi por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.
9.    Juicio a los Einsatzgruppen
En contra de los dirigentes de la SS por el exterminio local de judíos.
10. Juicio del alto mando
En contra de los generales del Ejército, Fuerza Aérea y Armada por crímenes de guerra. 
11. Juicio de los jueces
En contra de abogados y jueces que establecieron el aparato jurídico del régimen nazi, por conspiración criminal, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad; por aplicar las leyes de higiene racial, confinamiento en campos de concentración, esterilización y pena de muerte a judíos.
De todos los juicios, el juicio de los jueces es el que resulta más pertinente al tema, ya que eran meros aplicadores del derecho y el tema que se está discutiendo es el derecho como medio para alcanzar la justicia.
Más allá de la crítica que puede hacerse sobre le legitimidad jurídica y/o política de los juicios de Nürnberg en general, resulta pertinente discutir si fue justo que los jueces, como meros aplicadores del derecho positivo y vigente de su Estado, fueran juzgados y condenados por crímenes tan graves.
Si se entiende el derecho como un mero medio para alcanzar la justicia, la respuesta es un rotundo afirmativo, puesto que, nadie puede negar la injusticia y crueldad intrínsecas de las mencionadas leyes del Tercer Reich. Los jueces tenían opciones:
a.                    Renunciar. Decidir no formar parte del aparato jurídico genocida nazi; en algún momento se habrían quedado sin jueces.
b.                    Absolver. Determinar en sus sentencias inocentes a los que quisieran condenar a esas penas tan crueles e injustas.
c.                    Condenar. Por supuesto, aplicar kelsenianamente la ley y condenar. Como lo hicieron.
Yo habría optado por la opción b o, si fuese esto imposible por cualquier situación de peligro de hecho, por la opción a. Muchos jueces lo hicieron. Pero ellos, los juzgados, no.
Repito, más allá de la legitimidad estrictamente jurídica y la legitimidad política o moral que pudieron tener o no tener los juzgadores para condenar a los imputados (un tema que sería interesante analizar en otro texto posteriormente), las condenas en el juicio de los jueces en Nürnberg fueron justas. Y ese juicio fue un hito porque sentó precedente jurídicamente para la ¿creación? y/o garantización de los derechos humanos de todas las personas.
Se dejó claro para los juristas que la humanidad no considera válido ni defendible el derecho injusto: el derecho debe siempre procurar la justicia. Por eso son tan importantes los juicios de Nürnberg para entender la relación de derecho y justicia como una relación de medio y fin.


CONCLUSIÓN
Indiscutiblemente, el derecho debe ser un medio para alcanzar el fin de la justicia. Punto. El problema es que no lo es en su totalidad.
En la vía de hecho, nos encontramos con muchos casos que refutan la tesis de que el derecho es la vía para hacer valer lo que es justo; como las leyes del Tercer Reich, por ejemplo.
Entonces, preciso mi tesis cambiando la palabra “es” por las palabras “debe ser”: afirmo que el derecho debe ser el medio idóneo para alcanzar la justicia. Pero, ¿qué es justicia? Una verdad absoluta y abstracta que conjunta todos los valores morales y que perdura en el espacio-tiempo.
Lo que es indubitable es que la relación entre derecho y justicia es una relación de medio a fin. Más allá de la discusión de si es idóneo o no. Porque no lo es. Y dado que no lo es, es el trabajo de los abogados, jueces y juristas hacer que el ser se convierta en un reflejo del deber ser.
Queda para reflexionar si estamos todos haciendo nuestro trabajo para lograr que el medio (el derecho) se convierta en el idóneo para alcanzar su anhelado fin (la justicia).


BIBLIOGRAFÍA

Bobbio, Norberto. Teoría general del derecho. 1958.
García Máynez, Eduardo. Teorías sobre la justicia en los diálogos de Platón. 1981.
Huxley, Aldous. Ends and means: an enquiry into the nature of ideals and into the methods employed for their realization. 1937.
Kelsen, Hans. Teoría pura del derecho. 1960.
Kelsen, Hans. ¿Qué es justicia? 1982.
Kelsen, Hans. Teoría general del derecho y del Estado. 1949.
Ross, Alf. Sobre derecho y justicia. 1953.
Trueba, Alfonso. Justicia desnuda1973.
Ulpiano, Domitius. Definiciones de derecho y justicia. Siglo III.
Yad Vashem Org. The Nuremberg Trials. 2010. Disponible en línea: <yadvashem.org/yv/es/education/learning_environments/nuremberg>




[1] Ulpiano, Domitius. Definiciones de derecho y de justicia. Roma, Siglo III.
[2] Ídem.
[3] Ídem.
[4] Huxley, Aldous. Ends and means: an enquiry into the nature of ideals and into the methods employed for their realization. Inglaterra, Editorial Chatto & Windus, 1937.
[5] Yad Vashem. The Nuremberg Trials. Israel, Autoridad para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto, 2010. Disponible en línea: <yadvashem.org/yv/es/education/learning_environments/nuremberg/>.




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