miércoles, 11 de noviembre de 2015

El graffiti: ¿arte o vandalismo? - Columna en Altavoz







9 de noviembre de 2015




EL GRAFFITI: ¿ARTE O VANDALISMO?




María Santos
María  Santos  (Colaboradora)
maria.santos 



La historia del graffiti, como lo conocemos en la actualidad, comenzó en los años 1960s en Estados Unidos, pero su existencia se remonta hasta la época del Sacro Imperio Romano Germánico.

La palabra graffiti viene del griego graphein que significa “escribir” y del  italiano graffito, que significa “marca en la pared” o “inscripción en el muro”. El graffiti se crea generalmente con el uso de aerosol, aunque también se utiliza pintura y tinta.

En la Antigua Roma se acostumbraba rayar en las paredes expresiones de todo tipo: manifestaciones de carácter político, declaraciones de amor, insultos vulgares e incluso dibujos de un estilo similar a lo que hoy conocemos como caricaturas políticas. Éstos abundan principalmente en las ciudades como Pompeya, Ostia y Roma.

No obstante, es hasta la década de los sesenta en Nueva York, Estados Unidos, cuando se da el (re)nacimiento del graffiti, convirtiéndose en un medio de comunicación ideal para un gran número de grupos marginados de jóvenes. Se utilizó para protestar artísticamente contra paradigmas sociales o situaciones políticas.

En la década de los setenta, el graffiti tiene su auge artístico y se esparce por todo Estados Unidos y llega hasta Europa. Se convirtió en una evidencia de la existencia de una subcultura que cobró gran importancia social y artística a nivel mundial.

Es a partir de finales de la década de los ochenta, y en especial en la década de los noventa, en que se utilizan nuevas técnicas, como la aplicación de aerosol con plantillas y el pegado de calcamonías. Así, parte del trabajo artístico se hacía en casa para que en la calle el trabajo pudiera hacerse más rápido, reduciendo el tiempo que el graffitero estaría expuesto a ser detectado.

El posmodernismo, la reestructuración del concepto de la urbanidad, la globalización inevitable y condiciones religiosas, económicas y antropológicas dieron pie a la creación en la actualidad de nuevas subculturas: nuevos grupos de cultura marginados. Según con Tristan Manco, “las condiciones socioeconómicas específicas de interacción dentro de las urbes posmodernas y sus subculturas determinan el modo en el cual se genera la producción de manifestaciones de cultura popular.” Ésto dio pie a la creación de una nueva forma del graffiti: el graffiti esténcil.

El graffiti esténcil es entonces un producto de una subcultura posmoderna. Esta nueva forma del graffiti tiene características especiales que lo definen y son bien explicadas por Glenn Ward. Consisten en experimentación innovación, individualismo, originalidad, uso y combinación de diversas técnicas, empleo de elementos y productos de la pop culture y uso de colores artificiales.

En fin, si bien el graffiti es un arte, hay quien lo asocia con dibujos desagradables realizados por delincuentes. En una sencilla encuesta que realicé, el 25% de los encuestados (50 personas) me respondió que consideraba al graffiti como “vandalismo”, aunque el otro 75% me respondió que lo consideraba “arte”.

En el año 2013, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática realizó una encuesta que arrojó el dato de que  7.5% de los hogares fueron víctimas de un acto vandálico durante ese año que implicaban graffitis en sus casas o pinta de bardas o vehículos. Este 7.5% equivale a un número de dos millones 339 mil 447 hogares con una cantidad de tres millones 758 mil 151 de actos vandálicos.

Por ello, estimo importante distinguir entre el graffiti y los garabatos de delincuentes. El graffiti es una expresión artística; los garabatos que realizan delincuentes, aunque estén hechos con el característico elemento del graffiti que es el aerosol, no pueden ser considerados graffiti porque no tienen ninguna intención de manifestar arte, sino simplemente de expresar mensajes violentos u ofensivos en lugares públicos o en propiedad privada.

Lo malo es que las autoridades de los distintos estados de la República cada vez se colocan en una postura más represiva entorno al graffiti. La legislación penal que lo cataloga como vandalismo es dañina tanto para los artistas graffiteros como para la comunidad que ha aprendido a apreciarlo.

En lo que corresponde a todo el territorio mexicano, esta actividad artística es un delito. El Instituto de Investigaciones Parlamentarias del Congreso del estado de Tamaulipas realizó un estudio comparativo de las legislaciones penales de todas las entidades federativas para determinar si tienen regulado al graffiti.

Si bien no está tipificado el delito de graffiti como tal en todas las entidades federativas, la actividad encuadra en el tipo penal de daño en propiedad ajena. Por ello, sigue siendo un delito en cada uno de los estados de la República.

En el Distrito Federal, de acuerdo a la Ley de Cultura Cívica y al Código Penal, la pena por el delito va desde los seis meses hasta los dos años de prisión. De acuerdo a la Secretaría de Seguridad Pública del D.F., ciento cincuenta jóvenes son acusados por este delito y remitidos a un Juez de lo Civil por año, aproximadamente. Incluso cuentan con una Unidad Antigraffiti.

Además, justo en este año, el Congreso del estado de Puebla aprobó la llamada Ley Graffiti que reforma el Código Penal de dicho estado, tipificando como delito al graffiti e imponiéndole una pena al delincuente de hasta seis años de prisión y/o servicio comunitario, además de la obligación de responder pecuniariamente al “afectado”. Todo parece apuntar a que los demás estados buscarán replicar esta ley, ya que tuvo mucha aprobación por parte de las autoridades.

No obstante, aún con todos los problemas que ha encontrado durante su evolución y con todos los obstáculos que le ha impuesto la legislación penal, es improbable que el graffiti desaparezca en un futuro cercano.

Más bien, estimo que seguirá creciendo como una forma de arte válida en todo el mundo. Prueba de ello, es el colectivo mexicano de graffiteros llamado Rexiste, cuyo lema es “existo porque resisto”. Rexiste ha tomado mucha popularidad en todo México por sus elocuentes y especialmente elaborados graffitis que realizan como forma de protesta contra el Gobierno de México. Se han vuelto tan famosos, que los mencionan ya en la prensa estadounidense, británica, francesa, entre otras.

Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Es el graffiti una forma de arte o una forma de vandalismo?


_________________________
FUENTES DE INFORMACIÓN:
  • Manco, Tristan. Stencil Graffiti. Estados Unidos: Thames and Hudson, 2002.
  • Beard, Ricardo. El graffiti: una forma de arte incomprendida. España: Cultura Colectiva, 2012.
  • Instituto de Investigaciones Parlamentarias. Comparativo de las entidades federativas que tienen regulado al graffiti en su legislación. México: Congreso del estado de Tamaulipas, 2008.
  • Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública. México: INEGI, 2013.
  • Ward, Glenn: Postmodernism. Inglaterra: NTC Publishing Group, 1997.





_________________________
Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario