jueves, 1 de octubre de 2015

Un reto criminal - Columna en El Norte


Promover en internet las drogas, aún en broma,
es un delito.   Los jóvenes deben tener cuidado.

Un reto criminal



DESDE EL BLOG / María F. Santos Villarreal
01 Oct. 2015





Con toda la tranquilidad del mundo, una joven rubia inhala rápidamente lo que parece ser polvo de cocaína de la tapa de un bolígrafo, e invita a varios amigos a hacer lo mismo. Esto se observa en un video, de los muchos similares que han circulado estos días en redes sociales, en los que se practica y promueve el llamado "reto del pasesito".

Si bien hay quienes dudan de la veracidad de los videos o de si estos chavos lo hacían "de broma", el revuelo que han causado es enorme.

Es necesario llamar la atención sobre los alcances que puede tener una "tontería de jóvenes". Quizá ellos no lo sepan, pero grabarse presuntamente consumiendo droga acarrea varias consecuencias negativas. Me detendré en una de las que más marcaría su futuro: la penal.

Sea cierto o falso, el "reto del pasesito" es una apología del delito, lo cual es un delito en sí mismo. Aun si de verdad fuera broma, sigue siendo delito, pues la conducta encuadra perfectamente en el tipo penal.

El delito en cuestión está tipificado en el Artículo 194 del Código Penal Federal, que se encuentra en el apartado de "Delitos contra la salud", y lo define como todo acto de propaganda o publicidad para el consumo de narcóticos.

La notificación del crimen puede hacerla cualquier persona e incluso el propio Ministerio Público si llega a saber de los hechos, pues es un delito que se persigue de oficio.

En cualquier momento puede el Ministerio Público iniciar un proceso penal en contra de la joven rubia, o cualquiera de sus amigos que le sigan el juego y hagan sus propios videos, y al tener como prueba la grabación que muestra la posesión de una supuesta bolsita de cocaína, la instrucción verbal de cómo consumir el producto, la inhalación de la sustancia y la expresa e indudable invitación a más personas a hacer lo mismo, tendrían el caso prácticamente ganado.

Estos jóvenes que sólo "se divertían" serían condenados al pago de una multa que va de las 100 cuotas como mínimo, que equivale a 7 mil 010 pesos, y a las 500 cuotas como máximo, que serían 35 mil 050 pesos. Esto adicionado a una pena de prisión de 10 años como mínimo y 25 como máximo.

No serviría decir "creí que no pasaba nada", ya que al ser un principio general del derecho que la ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento, no importa que el culpable no supiera que era delito lo que hacía, va a dar a la cárcel igual.

Estamos experimentando como sociedad el lamentable auge del culto a la "idiotez", si me permiten la palabra. ¿Será que la inherente atracción del ser humano a lo prohibido, tanto moral como legal, está siendo disparada por algo que no estamos identificando y atendiendo?

No soy experta en psicología jurídica -qué lleva a la gente a romper la ley-, pero estimo que el reciente auge de este tipo de fenómenos se debe a que la mercadotecnia nos ataca sutilmente, pero a la yugular, por dos lados: el ego y los sentimientos. El ego que alimentamos al sentirnos superiores a los demás por no vernos limitados por sus reglas y el sentimiento de euforia que nos provoca el violar lo establecido.

En tiempos recientes los "junkies" pasaron de ser exhibidos en la cultura popular como vagos o gente perdida, a ser retratados en el cine, en canciones o en el ambiente artístico en general como interesantes y exitosos. ¿Qué pasó?

Lo más reprobable de esta "novedad" es que promueve, entre las mismas personas y con ayuda del alcance masivo de internet, la cultura de las drogas bajo el telón de que éstas son "cool".

Frente a esto, tenemos la tarea de informar a la sociedad que este tipo de modas son un delito y un atentado contra la salud.

Debemos hacer un mayor esfuerzo con la educación en casa y en la escuela sobre lo dañinas que son las drogas y las consecuencias de utilizarlas, peor aún exhibirse en redes sociales consumiéndolas, promoviendo una conducta delictiva.

Formar adolescentes y jóvenes más responsables y conscientes nos beneficia a todos.


_____________________________
La autora es editorialista invitada
y estudiante de la Facultad Libre
de Derecho de Monterrey.


mariasantosv.blogspot.mx









___________________________________________



Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario