sábado, 3 de enero de 2015

Para este año nuevo, yo quiero un mundo nuevo

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Entrada del día 01-01-2015 en la revista literaria mexicana Arroba Textos.



La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos
y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Por más que camine, nunca lo alcanzaré.
Entonces, ¿para qué sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar.

— Eduardo Galeano

Aunque nunca he sido muy amiga del espíritu festivo, me parece ad hoc expresar una reflexión personal al ser este el primer día del año 2015.
He visto en las noticias cómo muchos políticos, artistas, estudiantes, maestros, abogados y demás personas han dicho qué es lo que quieren para esta Navidad o Año Nuevo. También a amigos, conocidos y desconocidos decir en las redes sociales lo que ellos quieren. Y quisiera usar mi espacio de este jueves para expresar sólo un simple pensamiento. Quiero decir lo que yo quiero para este 2015.
Quiero un mundo en el que no exista la mercadotecnia, que se alimenta de las almas de la gente que buscan un sentido de pertenencia e identidad, que se apodera del cerebro de los humanos para volvernos robots consumistas e infelices.
Quiero un mundo donde no exista el derecho, que sólo sirve para ser tergiversado por los malos en su beneficio y para oprimir a los buenos y tenerlos cada vez más abajo. Las personas sabias y buenas no lo necesitan y las personas ignorantes y perversas no lo observan.
Quiero un mundo donde no exista la política, que sólo sirve para engañar a los espectadores y enaltecer malamente a los opresores, que solo sirve para tener más agachados a los de abajo y hacen creer superiores a los de clase alta.
Quiero un mundo en el que no hayan clases sociales, que sólo cosifican al hombre al hacernos creer a todos que nuestro valor es pecuniario y no intrínseco, que hace que nuestros sueños y aspiraciones no sean más que el dinero y el poder. Que la única clase sea basada en la bondad: donde los rechazados sean los perversos y los admirados sean los solidarios.
Quiero un mundo donde no exista la discriminación, que nadie haga menos a nadie ni por género, ni por ideales, ni por orientación sexual, ni por inteligencia, ni mucho menos, por situación económica. Un mundo equitativo. Y que aquél que discrimine sea el discriminado.
Quiero, también, un mundo donde no exista depresión, que carcome el alma de quien la padece, y en colectivo, a una sociedad la vuelve ensimismada y resignada a superarse y progresar.
Quiero un mundo donde no exista la soberbia, porque con ella es más importante el tener la razón que ayudar al prójimo y hace que los malvados pisoteen a los buenos. Que nadie sea pisoteado y nadie se deje pisotear.
Quiero, finalmente, un mundo donde no exista la tecnología innecesaria, que sólo nos aleja de nuestra madre naturaleza y permite que nos endurezcamos de corazón al maltratar a los animales. Que no haya tortura animal ni por diversión, ni por ningún motivo. Que no necesitemos de torturarlos para satisfacernos.
Quiero una utopía. Donde todos los seres convivamos felices, donde todos nos ayudemos a los otros, donde busquemos y luchemos por el bien común y estemos satisfechos de mente y de alma. Que seamos conscientes de la importancia de la vida y de cada uno de los seres del Universo y nos conectemos verdaderamente unos corazones con los otros. Un lugar donde no haya pobreza, hambre, dolor, sufrimiento, tortura, guerras, tristeza. Que todo sea justicia, solidaridad y fraternidad. Es decir, quiero una utópica anarquía.
Lucho por una utopía. Y por ello me señalarán, me criticarán y me golpearán. Pero no importa. Porque por más que me golpees, me levantaré. Porque puedes matarme, pero no a mis ideales; y querré esta utopía hasta la muerte.
En estos aires festivos de un nuevo comienzo, de una nueva oportunidad de hacer las cosas bien, es muy importante reflexionar sobre el mundo en el que vivimos, el mundo en el que queremos vivir, las diferencias entre esos dos mundos y lo que planeamos hacer al respecto.
Busquemos todos el bien común, caminando lentamente pero hacia adelante. Luchemos hasta que la utopía se vuelva realidad.
Espero que los malvados recapaciten y que los buenos no se desalienten. Mis mejores deseos para todos ustedes en este año nuevo 2015.

– María Santos @marifersv94




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