miércoles, 5 de noviembre de 2014

Artículo en el periódico Regeneración. 3 de noviembre de 2014.

¿Es posible que se vaya Enrique Peña Nieto?



 “Si no hay justicia para el pueblo,
¡que no haya paz para el gobierno!”
– Emiliano Zapata

 Por: María Santos | @marifersv94

Regeneración, 3 de noviembre de 2014.-En teoría, sí. Pero deben cumplirse ciertos requisitos muy explícitos y muy difíciles que se declaren como tales. Es decir, el artículo 86 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos manifiesta lo siguiente: “El cargo de Presidente de la República sólo es renunciable por causa grave, que calificará el Congreso de la Unión, ante el que se presentará la renuncia.”  Es de sabiduría popular el grado de inteligencia con el que se redactan las leyes en este país, por lo que no es sorprendente que este artículo sea completamente inútil: ¿qué significa causa grave y quién determina si lo es?  Por más que se busque en el acervo de las tesis jurisprudenciales y aisladas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no se encontrará una que dictamine qué es la causa grave, en qué consiste, cuáles son los supuestos, ni ninguna de las preguntas que son necesarias responder para poder hacer este artículo aplicable. Pero bueno, queda el consuelo de que si se logra probar ante el Congreso de la Unión que la situación en la que vivimos es una evidente causa grave, podríamos exigir la renuncia de Enrique Peña Nieto. No es imposible, pero necesitamos todos unirnos y organizarnos para exigir esta renuncia de manera que se convierta en una realidad y no se quede en un mero deseo.

zócalo

 No es imposible. En Burkina Faso ya sucedió este 31 de octubre que después de una ola de manifestaciones del pueblo de este país en contra de la quinta reelección de Blaise Compaore, este se vio obligado a renunciar. ¿Qué sucederá? El ejército, tras disolver el parlamento, nombrará un gobierno interino mientras se convoca a elecciones. Nosotros no tenemos que esperar 27 años como lo hizo el pueblo de este país africano, ya que el presidente no se puede reelegir. No obstante, si en dos años han desaparecido a más de 10,000 personas, han aparecido muertos más de 60,000 muertos, los secuestros subieron en 15% en comparación con Felipe Calderón y las extorsiones se elevaron en 24%, considero que es ya es hora de levantarnos ¡Basta de violencia, de muertos, de impunidad! Los datos anteriores están disponibles de agosto del presente año; por supuesto, sin contar a los desaparecidos de Ayotzinapa y los muertos de Tlatlaya: ambos, crímenes de lesa humanidad. ¿No es todo esto más que suficiente para justificar una causa grave?

 Además de la causa grave, tenemos el magnífico artículo 108 constitucional (aunque igual de inútil que el otro), que en su segundo párrafo establece lo siguiente: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común.”Andrés Manuel López Obrador ya interpuso una denuncia en la Procuraduría General de la República en contra de Enrique Peña Nieto por traición a la patria en febrero del presente año. Por supuesto, como era de esperarse por todos, no le pusieron atención alguna. Aunque bueno, por lo menos se hizo lo que se debía hacer como ciudadano responsable y queda un precedente. En cuanto a los delitos graves del orden común, no se puede probar que el presidente haya cometido alguno, pero ¿no es él responsable por todo lo que pasa bajo su mandato? Así como él y su partido señalaron a Felipe Calderón como culpable por todos los muertos en la guerra contra el narco, ¿no es él responsable por Tlatlaya, por Ayotzinapa y por todos los homicidios (incluyendo los cientos de feminicidios)? Si es un político congruente, entonces sí es responsable. Por supuesto que es imposible en este país que un presidente sea declarado culpable en un juicio penal (o de cualquier tipo, creo yo), pero nos basta como pueblo que simplemente se vaya. México ya no puede más, los mexicanos ya no podemos más con este régimen autoritario y violento. Como recita aquella frase poética: “Nos quitaron tanto, tanto, tanto… Que nos terminaron quitando hasta el miedo.”

 Nos quitaron nuestra libertad, nos quitaron muchas vidas mexicanas, nos quitaron empleo. ¡Nos quitaron nuestra seguridad! Y precisamente es la función de todo Estado el proporcionar seguridad, para eso existe. Si no, pregúntenle a Hobbes, Locke, Rousseau, Weber, Marx… Cualquier estudioso de la teoría política o de la sociología. Proporcionar seguridad al pueblo es la razón de existir de un Estado y la razón por la cual el pueblo le entrega el ejercicio de su soberanía al mismo. Si no nos proporcionan seguridad, esto no es un Estado de Derecho, sino un Estado Fallido.

 Muy probablemente si se busca la renuncia o si se busca acusar por delitos graves a Enrique Peña Nieto, no proceda. Pero es nuestro deber como ciudadanos manifestar nuestra inconformidad y demandar lo que corresponde y debe de ser. El mismo Enrique Peña Nieto lo dijo en su toma de protesta: “…y si no, que el pueblo me lo demande.” Pues el pueblo mexicano ya se lo está demandando. Y cada vez estamos más organizados y más fuertes. Quién sabe, quizás y no es tan improbable removerlo. Quizás, sólo quizás, hay una chispa de esperanza en que nuestro querido México herido tenga las fuerzas para combatir este régimen autoritario, como pudieron nuestros hermanos de Burkina Faso.

 Estamos golpeados, muy golpeados. Pero nos vamos a levantar.



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