jueves, 16 de octubre de 2014

Artículo en Opinión - El Norte, 16 de octubre de 2014.




Falta de moral


– MARÍA F. SANTOS VILLARREAL




Artículo online: http://www.elnorte.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=38292


La desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, a manos de policías municipales, tras una balacera en Iguala, ha impactado a toda la República e incluso al mundo. Se trata de un crimen de lesa humanidad que algunos analistas han calificado como genocidio.

Hubo protestas en todos los Estados –aquí en Nuevo León se organizó en la Macroplaza– y en el resto del globo en Brasil, Argentina, España, Alemania, Bolivia, Noruega e Inglaterra, por decir algunos países.
Se popularizó en las redes sociales el hashtag #TodosSomosAyotzinapa en el que se repudia lo sucedido y se exige justicia.

Pese a que originalmente se creían haber encontrado en una fosa los cuerpos de 17 de los estudiantes desaparecidos, antier la PGR lo desmintió, tras haber aplicado pruebas de ADN, por lo que el paradero de los 43 sigue siendo un misterio.

Además, el Alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa son prófugos de la justicia, pues se les adjudica la presunta responsabilidad del acontecimiento, aparte de encontrárseles vínculos con el narco.
Según Aristegui Noticias, hay testimonios de personas que le indicaron a la PGR exactamente dónde y cuándo atrapar al Alcalde, pero no lo hicieron. Como siempre, la impunidad en México no tiene vergüenza.

Pero a pesar de todo lo anterior y lo grave del caso, el sábado pasado el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, hizo una declaración que provoca indignación, un sentimiento que seguramente muchos mexicanos comparten.

Dijo Videgaray: "Hechos tan graves como éste pueden tener un efecto sobre la percepción del País en general en la comunidad económica, en la comunidad de inversionistas".

No se necesita mucho análisis económico, ni político, ni jurídico, ni de cualquier tipo para estar de acuerdo en que el caso Ayotzinapa, así como otros hechos violentos recientes (como el del lunes, donde policías de Guerrero balacearon a estudiantes del Tec de Monterrey), afectarán la inversión extranjera en México, de eso no hay duda.

Sin embargo, lo indignante de esta declaración es que evidencia la falta de moral y tacto del Gobierno.
Se nota inmediatamente cuáles son sus prioridades; ¿es más importante el dinero que la desaparición y posible tortura y asesinato de 43 personas? Y ni siquiera se preocupan por esconderlo.

Ya no hay vergüenza en el Gobierno, y tristemente a veces parece que en la sociedad mexicana tampoco.

Por ejemplo, hubo un trending topic en Twitter llamado #DesaparezcoComoNormalista, en el que se hacían chistes aludiendo a la tragedia.

A falta de palabras, onomatopeyas: ¡wow! Impacta la falta de tacto, de empatía y de conciencia.
Cada vez sorprende más la insensibilidad de algunos mexicanos con este tipo de actos que incitan a perder la esperanza en la gente. Pero dicen que la esperanza, resistiendo a todo desaliento, es lo último que muere.

Participemos todos en la exigencia de justicia a la PGR en este caso, difundiendo por redes sociales información de lo sucedido, apoyando las protestas y marchas pacíficas en solidaridad con el caso para presionar al Gobierno a que resuelva esto de manera pronta y expedita.

Independientemente de cual sea nuestra conclusión sobre el movimiento de los normalistas, si es justificable o no, si algunos dicen que son "delincuentes", es indiscutible que la forma en la que finalizó es un crimen.

La desaparición forzada es delito para lamentar, que afecta no solamente a los familiares y amigos de los estudiantes, sino a todos como sociedad.

Que sancionen penalmente, como debe ser, a los responsables intelectuales, ya sea el Gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, o el Alcalde de Iguala.

Pero también que se castiguen a los autores materiales, a quienes con sus manos atacaron, desaparecieron y posiblemente mataron a los estudiantes.


La autora es editorialista invitada
y estudiante de la Facultad Libre
de Derecho de Monterrey.






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Aviso: Todo lo escrito es a título personal. Lo expresado en este espacio es exclusiva responsabilidad de la autora y no representa de forma alguna el criterio de ninguna institución a la que pertenezca.

2 comentarios:

  1. "El fin no justifica los medios". A pesar de la reputación que puedan tener los maestros y normalistas (que de por sí ya las telecomunicaciones se han encargado de desprestigiarlos) el hecho de que se hayan "desaparecido forzosamente" por evitar el término de genocidio, es sumamente indignante.Estamos llegando a extremos de ingobernabilidad e impunidad, por lo que tarde o temprano debe promoverse una verdadera REVOLUCIÓN. ¡Ya basta de tantas injusticias! ¡No más abuso del gobierno!

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    1. Totalmente de acuerdo. Sobre todo con lo que los medios de comunicación (o medios de desinformación, como me gusta llamarles) se han ocupado de desprestigiarlos para justificarse.

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