martes, 4 de febrero de 2014

Desplazamiento geográfico del efecto cucaracha




                                                                                 Twitter: @marifersv94



Todos tenemos muy presente el caos que se está viviendo en el estado fallido de Michoacán. Los Grupos de Autodefensa Comunitaria existen en México desde el 2012 cuando comenzó la masacre derivada de la guerra contra el narco bajo el mandato de Felipe Calderón; no obstante, no se les dio mucha importancia dado que habían "problemas mayores".

Hoy en día, las autodefensas que se organizaron en el estado de Michoacán, son unos héroes y ejemplos a seguir por muchos, no todos, de los izquierdistas y son unos delincuentes para muchos, no todos, de los derechistas. Por un lado, me parece que es admirable que, al ver la ineptitud e ineficacia del gobierno federal para reprimir y juzgar a los Caballeros Templarios (aún cuando las autodefensas cuentan con mapas donde se especifica claramente dónde están los templarios), un grupo de simples civiles se hayan armado, no solamente de armamento, sino también de valor, y hayan enfrentado el problema de la seguridad en su región. Por otro lado, podría acusárseles de terrorismo, dado que ejercen poder paralelo a las instituciones legítimas. Mi profesora de Derecho Romano, la Lic. Marcela García, asegura que las autodefensas, el ejército y los templarios son de la misma bola de delincuentes. Puede ser que sí, puede ser que no. No quiero adentrarme en esa discusión, pues no existen pruebas de ello (más que el hecho de que se captó en video cómo las autodefensas salvaguardaban la camioneta de La Tuta, el líder de los Caballeros Templarios.  ver video).

Ahora bien, lo que debe importarnos en cuanto a todo este problema con los autodefensas michoacanos es que se está desatando el efecto cucaracha en dos sentidos: 
1.- Los Caballeros Templarios están emigrando a otros estados, para alejarse de Michoacán, y ponen en peligro la seguridad de más civiles de los estados vecinos.
2.- Se están generando más grupos de autodefensas en otros estados de la República, como en Guerrero y Puebla.

Se está esparciendo el desorden por todo el país, lo cual resultará en una ausencia de Estado de Derecho Mexicano. Tendríamos un estado de derecho, dentro de otro estado de derecho, dentro de otro estado de derecho. No solo sería Michoacán un estado fallido, sino todas las entidades federativas del país.

Se discutió en el gobierno federal sobre la posibilidad de legitimizar a las autodefensas ofreciéndoles puestos en las respectivas policías municipales. Empero, han desaparecido varios individuos integrantes de las autodefensas desde que llegó el Ejército Mexicano y no han capturado a ningún líder de los templarios alegando que “no los encuentran” cuando, repito, las autodefensas les señalan específicamente dónde se encuentran estos. Es obvio que el gobierno federal mandó al Ejército Mexicano a reprimir a las autodefensas, no a capturar a los templarios. En pocas palabras, el gobierno federal se está haciendo el ciego en cuanto a la capturación de los narcotraficantes y asesinos, pero está persiguiendo a los civiles que están haciendo el trabajo que el gobierno falló en realizar.


Es un hecho que las autodefensas y los templarios se están desplazando a lo largo y ancho de México. En cualquier momento podrían llegar los templarios a Nuevo León y, si esto sucediese, se generaría un nuevo grupo de autodefensas neolonesas. Si el gobierno federal sigue rascándose la panza mientras los Caballeros Templarios trafican, secuestran y asesinan, no pasará mucho tiempo antes de que todas las entidades federativas tengan su propio grupo de autodefensas y, en lugar de ser una verdadera República Federal, México se convertiría en una agrupación de distintos estados de derecho independientes y alienados entre sí. Solo es cuestión de tiempo.



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