lunes, 20 de enero de 2014

El capitalismo mata




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“La desvalorización del mundo humano
crece en razón directa de la valorización
del mundo de las cosas.”
– Karl Heinrich Marx (1818-1883).


Buen día, lector. Agradezco que me permita expresar mis ideas y vivir a través de usted. Decidí escribir este artículo porque mi muy querido profesor de la materia de Derecho Civil I, el Lic. José Guzmán, me ha mencionado en distintas ocasiones comentarios sobre el comunismo, muy respetables, pero que no me agradan. Empezaré el texto mencionando la pregunta que más me han realizado a lo largo de mi vida: ¿por qué defiendes el comunismo? No responderé esta pregunta directamente porque no me siento cómoda imponiendo ideologías propias. No obstante, me gustaría que usted, lector, al finalizar la lectura de este artículo, tenga una opinión firme sobre por qué apoyar o por qué luchar en contra del comunismo. Le pido de entrada que olvide todo lo que ha escuchado alguna vez sobre esta corriente política, dado que lo más probable es que no haya escuchado nada más que falacias herejes.

Soy una mujer definitivamente comunista y lo digo con orgullo. Soy revolucionaria. Sin embargo, quisiera aclarar que puedo llegar a ser objetiva si así lo deseo, lo cual es el caso. Independientemente de mis convicciones personales, pretendo proporcionarle un punto de vista ajeno a cualquier otro. Un punto de vista verdaderamente pseudo-objetivo. Y digo pseudo porque nadie puede lograr ser objetivo por excelencia. Pretendo definir y explicar el comunismo objetivamente, pero quisiera dejar dentro, también, mi opninón personal respecto al tema, dado que el comunismo no solo me ha convencido, sino que me ha cautivado y enamorado.

1. Esencia roja

Primero que nada, quisiera expresar que me causa implacable gracia el que la Sociedad escuche comunismo y se refugie. ¿Por qué es esto? Bueno, mis círculos (tanto familia, como escuela, como amigos, como compañeros, como compatriotas) se quejan de la opresión de los medios de comunicación, del abuso de poder de los representantes, de la monotonía de las corrientes e incluso del conformismo del pueblo ante las decisiones presidenciales. Me causa infinita gracia porque son éstas las principales críticas de los izquierdistas (no necesariamente comunistas), de los cuales se refugian. Es decir, están de acuerdo, inconscientemente, con lo que le temen. O más bien, lo que fueron enseñados a temerle.
“Todo lo que temíamos acerca del comunismo -que perderíamos nuestras casas y nuestros ahorros, y que nos obligarían a trabajar una eternidad por escasos salarios, sin tener voz en el sistema- se ha convertido en una realidad bajo el capitalismo."
— Jeff Sparrowsobre la propaganda anticomunista de la Guerra Fría y la represión socialista contemporánea.
¿Qué es el comunismo? El comunismo es el gobierno del Pueblo que administra los bienes de producción teniendo control sobre las actividades políticas, sociales y económicas de la Sociedad. Es decir, el centro es la Comunidad. Es el gobierno de todos.

Probablemente, al escuchar la palabra “comunismo”, los primeros tres conceptos que se le vienen a la mente serían pobreza, injusticia y caos. Considero éstas como respuestas altamente probables dado que la mayoría de la gente piensa que vivir en una sociedad comunista es vivir todos igual, pero igual de pobres. Lo cual, obviamente, sería por ende injusto y provocaría una caótica revolución social. Si me permite decirle a usted, lector, mi opinión, le diré que este tipo de pensamiento no es solo ignorante, sino que da lástima y tristeza. ¿Qué luchar por la libertad es merecedor de alienación? ¿Qué luchar por la equidad es algo perverso? ¿Qué buscar justicia es, acaso, diabólico? Un éxito verdaderamente comunista sería una Sociedad en la que todos gozan de los mismos derechos, no hay corrupción, no hay abusos de poder, hay equidad, hay verdadera libertad de expresión y reina la justicia social. No es todos igual de pobres, como la mayoría de la gente lo acusa de ser. En serio espero que usted, lector, logre abrir su mente ante una ideología demonizada y prohibida. No tenga miedo a ir en contra del Gobierno establecido. No tenga miedo a ser diferente.

2. Las tres bases de la autoajenación

El comunismo se sostiene por tres pilares principales. El primero de ellos es la no privatización. Éste consiste en que lo que es de todos verdaderamente sea de todos y no que solo unos pocos se beneficien de ello. Digamos que se crearían organismos o instituciones que distribuyan los beneficios entre todos los individuos de la Sociedad y den a cada quien en función de sus necesidades y exijan de cada cual en función de sus posibilidades. Una política de prohibición de abusos y búsqueda del bien común. Se trata de una verdadera equidad. Cabe recalcar: equidad, no igualdad. Es decir, habría una “base”, por así llamarle, en la que todos gocen de los mismos derechos y de las mismas oportunidades (igualdad); sin embargo, el que se esfuerce más va a sobresalir sobre los demás (equidad). No se trata de reprimir, sino de potencializar las habilidades de los individuos.

En segundo lugar, se encuentra la abolición de las clases sociales, el cual, en mi opinión, aunque los tres pilares estén ligados, es el más importante de los tres. No existiría discriminación por status socioeconómico. No existiría la explotación del hombre en beneficio del hombre. No existiría la materialización de los individuos. El hombre no es un mero instrumento que se puede vender y comprar en el mercado, es una persona con derechos supranacionales y realidad propia que merece ser tratada y valorada como tal.

En tercer y último lugar, está la abolición del Estado, como se conoce. Esto es porque el Estado es un titiritero que manipula a la sociedad para el beneficio de la burguesía. El Estado tirano nos maneja como piezas de ajedrez. No se confunda, lector, con lo que la mayoría de la gente lo hace: según la sabiduría popular, la abolición del Estado implica la destrucción total de instituciones y organismos que regulan la vida social, tales como las instituciones educativas, los hospitales, el Derecho, etc. No obstante, no es en lo absoluto así. La abolición comunista del Estado implica la eliminación del poder de un grupo sobre otro, la manipulación política y la escasez económica para el pueblo. Lo que prevalecería serían las discusiones con relación a la mejora de la Comunidad. Se trata de arrancar el problema de raíz: no abolir el gobierno, si no cambiarlo. El gobierno estaría en las manos del pueblo.

En conjunto, estas tres bases forman el pedestal del comunismo verdadero, no del pseudo-comunismo fascista que se ha equívocamente llamado comunismo; el cual a continuación se abordará.

3. Falacias hipócritas

Han habido tres principales gobiernos en la historia del mundo que han marcado significativamente los fundamentos para las críticas erróneas de la ideología comunista: el gobierno de Mao Tse Tung, el gobierno de Iosef Vissarionovich Stalin y el gobierno de Fidel Castro.

a) Rusia, 1924-1953
Iosef Stalin fue el gobernante de Rusia de facto más terrible que existió, en mi opinión.
Desgraciadamente, la gente lo asocia con el comunismo. Stalin oprimió las ideologías de oposición, se enfocó en sus beneficios personales en lugar de enfocarse en el desarrollo de la comunidad y asesinó de treinta a sesenta millones de personas; todo esto mientras hipócritamente hondeaba la bandera roja. Claramente, después de que le expliqué las bases del comunismo y sus principios, usted, lector, puede identificar que el gobierno de Stalin fue todo menos comunista; por lo que, justificadamente, me enfurece que lo llamen así. Su gobierno no fue comunista, fue definitivamente fascista. Llámelo usted, lector, si así lo desea, stalinismo; pero por lo que más quiera, no lo llame comunismo.

b) China, 1949-1976
Mao Tse Tung fue el gobernante de China más admirado y también el más odiado.
Muchos chinos lo nombran un gran líder y gobernante preocupado por la Sociedad. Sin embargo, Mao utilizó la fuerza militar para reprimir a la oposición y para encerrar a China en una caja de metal. No se permitía leer, ni escuchar música, ni ver programas o noticias de extranjeros. Mao asesinó brutalmente entre cincuenta y sesenta millones de personas. Se practicaba la tortura sádica y variada y tenía presos “contrarrevolucionarios” en condiciones inhumanas. Era un maoísmo fascista brutal.

c) Cuba, 1976-actualidad
Fidel Castro ha gobernado a Cuba por casi cuarenta años. Su gobierno es de facto. Una dictadura autoritaria, disfrazada de revolución, en la que los derechos humanos de las personas están en segundo plano mientras que los intereses del Estado están en primero. No hay libertad de expresión ni de opinión. Se llevaron (o llevan) a cabo juicios “contrarrevolucionarios” que terminaron asesinando a unas cien mil personas… y contando. El gobierno de Cuba es el parásito del bloque comunista. Tiene una dependencia muy grave del gobierno chavista en Venenzuela (aunque Chávez haya fallecido ya, Nicolás Maduro, el actual presidente, es chavista) y, anteriormente, de la U.S.S.R. Yo sé que Fidel dejó la presidencia en el 2008 y que desde entonces hasta la actualidad Raúl Castro ha sido el presidente, pero no se ha reformado nada en lo absoluto, como se creyó que sucedería con el cambio de líder. El verdadero presidente, en mi opinión, sigue siendo Fidel, pero con una máscara de Raúl. Mientras viva Fidel Castro, la dictadura autoritaria seguirá.

En fin, estos tres ejemplos, que son los más utilizados para criticar al comunismo, no son siquiera ejemplos de comunismo verdadero. Espero haberle quitado la venda, lector, a las mentiras más atroces que se hacen contra el comunismo. El comunismo no es represión. El comunismo no es pobreza. El comunismo no es muerte. Y jamás lo será. Uno de los fundadores de la sociología, pero el más audaz e ingenioso, Karl Marx, desarrolló esta ideología (después de haber hecho un increíblemente profundo y acertado estudio sobre el capitalismo y su evolución) como una utópica manera de vivir en Sociedad, no como una manera de destruirla.

4. Un sueño digno de Dios

La ideología comunista puede parecer confusa e inocente, pero no por eso es barbárica. El comunismo no sería una utopía si el gobernante no fuera un egoísta. El único factor en el que Marx no pensó al formular su teoría fue precisamente ese: el factor inevitable del egoísmo humano. Las ideologías son todas vírgenes hasta que se prostituyen con el poder, el dinero y la corrupción, como ha sucedido múltiples veces en distintos países en los casos que el comunismo tiene victoria con la revolución, pero posteriormente se derrumba a causa de la ambición de poder.
“Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero.”
– Timoteo 6:10, La Biblia.

No obstante, el comunismo per se es una corriente maravillosa que debería de ser más apoyada, dado que en las sociedades con régimen capitalista son justamente las Sociedades las que acaban perdiendo en beneficio de la clase alta. ¿Qué tiene de malo pensar contra corriente? ¿Por qué están tan vedadas las doctrinas izquierdistas, en general, y, específicamente, el comunismo? ¿Cuál es el afán de la comunidad de mantener contento a su tirano y déspota opresor?

Lo invito a usted, lector, a rebelarse. ¡Hay que ponernos a marchar! El esclavo que no se mueve no escucha el ruido de sus cadenas.



2 comentarios:

  1. Me llamo Diego, soy de Nuevo León, milito en la Juventud Comunista de México, te paso nuestra pagina a nivel nacional www.jucomex.com, y nuestro blog estatal http://juventudcomunistanl.wordpress.com/ el sábado 23 tendremos un evento https://www.facebook.com/events/1445336115749449/ ojala pudieras acompañarnos para platicar, saludos.

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    1. ¡Acabo de ver esto! Lo siento. Muchas gracias :)

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