lunes, 20 de enero de 2014

El anarquismo: demonización del concepto

Imagen: Grupo Anonymous

                                                                          
                                                                          Twitter: @marifersv94

Desgraciadamente, el anarquismo es la ideología política qué más ha sufrido deformación, calumnia y distorsión. ¿Por qué es esto? Sencillo: a los grupos de poder y al Gobierno les interesa impedir a toda costa el surgimiento de éste.
Quisiera poner mi granito de arena para lograr exponer una de las mentiras más grandes a las que nosotros, los individuos que vivimos en sociedad, estamos expuestos: que la anarquía es lo opuesto a vivir en sociedad. Así que le pido a usted, lector, que lea con la mente abierta y con paciencia, dado que, por más que quisiera, no soy experta en el tema.

1. El gobernante sin cabeza
¿Quién es David Goodway? El admirable D. Goodway es un historiador inglés muy reconocido que se inclina hacia el lado izquierdista liberal. Además, es un líder en el movimiento internacional anarquista. Me parece más que oportuno que sea, él, D. Goodway, quien defina qué es el anarquismo. En uno de sus muchos escritos especializados, él define el anarquismo así:
“It signifies the absence of a ruler or rulers, a self-managed society, usually resembling the co-operative commonwealth that most socialists have traditionally sought, and more highly organised than the disorganisation and chaos of the present. An anarchist society would be more ordered because the political theory of anarchism advocates organization from the bottom up with the federation of the self-governed entities – as opposed to order being imposed from the top down upon resisting individuals or groups.” [2]
Me abstengo de traducir porque soy firme creyente de que el traducir un escrito a otro idioma le quita la esencia y el significado original, dado que muchas palabras de un idioma no se encuentran en otro. Pero bueno, volvamos a la definición. La forma sencilla de ponerlo sería: la anarquía es una forma de vivir en la que el orden en la sociedad se impone de abajo para arriba y no al revés, como actualmente. Particularmente, me molesta bastante que la mayoría de los que critican la anarquía usen el argumento de que es la alternativa a vivir en sociedad. Cuando, si me disculpa, eso es una estupidez total. La anarquía es vivir en sociedad Pura. Es decir, sin las trabas del Gobierno que oprime a la discutida sociedad y sin los horrores de la Guerra.
Hace unos minutos, leí un poco del libro Filosofía del Derecho de Luis Recasens Siches que mi profesor de Introducción al Derecho, el Lic. José Roble Flores, me encargó estudiar, pero paré de leer en cuanto vi que decía lo siguiente:
“Tolstoi quería que la humanidad se rigiese única y exclusivamente por la Moral, por el Evangelio; y como en el Evangelio hay sólo Moral y no se contiene ningún punto de vista jurídico, se declaró por la abolición del Derecho, esto es: por el anarquismo.” [3]
No pude evitar escribir este artículo al terminar de leer la frase. Me molestó bastante que alguien que tiene tanta influencia en los estudiantes y profesionales del Derecho, dado que es un autor muy reconocido, tuviera una opinión tan cerrada, tan tajante y tan incorrecta de lo que es el anarquismo y que además lo utilice como un insulto. Aparte de que Leo Tolstoi es de mis escritores preferidos y me pareció que lo estaba difamando. El anarquismo no busca abolir el Derecho, busca abolir el Gobierno. Como sabiamente dice mi escritor favorito, Jorge Luis Borges: “Yo diría que las palabras Gobierno e Ideal se contradicen. Soy un anarquista al que le repugna la violencia, desde la piedra de Caín hasta el armamento nuclear”. [4] El Derecho, por supuesto, es necesario para vivir en sociedad, y los anarquistas apoyan esta idea más que nadie. Sin embargo, muchos derechistas o pseudo-derechistas, les llamo así a los que son derechistas por costumbre de sus padres o porque no se han tomado la molestia de verdaderamente investigar qué implica el capitalismo, el comunismo, el anarquismo, entre otras corrientes, tienen una idea bastante errónea de lo que el anarquismo implica.
Soy una persona increíblemente respetuosa de distintas opiniones. Y digo respetuosa y no tolerante porque no estoy de acuerdo con el término de tolerancia, dado que la tolerancia implica aguantar con molestia, por así decirlo, al otro, a diferencia del respeto que se trata de comprender al otro y aceptar su ideología aunque difiera de la propia. Como decía, soy una persona bastante respetuosa de distintas ideologías, lo que no soporto es la gente que critica sin informarse a los de tendencia izquierdista, ya sea comunistas o anarquistas. Personalmente soy de tendencia comunista, pero no hablaré del comunismo porque no es el objeto de este artículo; sin embargo, quería darle a conocer a usted, lector, en dado caso de que no supiera, cuáles son los verdaderos principios y la esencia del anarquismo, para que no se quedara en la crítica superficial. Muchos lo hacen por el bombardeo de los medios en el siglo XXI que favorecen los gobiernos derechistas. No obstante, el anarquismo es el vivir en sociedad en su máxima expresión; no lo opuesto, como muchos estudiantes y profesionales del Derecho lo acusan de ser.

2. Los principios esenciales del anarquismo
Aunque cada quien puede interpretar la filosofía anarquista de distintas maneras, hay tres pilares fundamentales que sostienen la idea original de la anarquía, y estos son la igualdad, la libertad y la fraternidad.
La igualdad, para el anarquismo, es el poder disfrutar de todos los derechos, a diferencia del liberalismo que sólo pretende otorgarlos pero no se asegura de que realmente todos estén gozando de ellos. Como decía Mikhail Bakunin: “No hay libertad sin igualdad. Libertad en igualdad: ahí está la justicia” [5]; y la justicia, se supone, es uno de los principales motores por los cuales se estudia Derecho.
La libertad anarquista consiste en establecer que su libertad, lector, y la libertad de un tercero no se ven limitadas una por la otra. Es decir, el hecho de que el otro tenga plena libertad incrementa la mía; a diferencia de la frase tan popular que dice: “mi libertad llega hasta donde empieza la del otro” [6].
La fraternidad anarquista es el concepto más hermoso que podríamos encontrar hablando de política. ¿Por qué es esto? Bueno, básicamente consiste en amar a la sociedad tanto como se ama uno individualmente. Si hiciéramos esto, imperaría la paz, la justicia y la equidad. Es una conciencia cósmica pura.
Digamos que la anarquía no es el reinado del tú ni del yo, sino del nosotros como sociedad. También, contrario a la sabiduría popular, el propósito del anarquismo no es la revolución violenta, sino que reine la paz social.

3. El concepto del anarquismo dentro de la comunidad de los estudiantes y profesionales del Derecho
Pregunté a tres profesionales del Derecho conocidos qué pensaban sobre el anarquismo y esto fue lo que respondieron:
“Pues, yo creo que el anarquismo es vivir en un caos total en el que no hay Derecho que regule los fenómenos sociales. Va totalmente en contra del modo de vida al que estamos acostumbrados.” - Anónimo, abogado penalista, 38 años
“La anarquía es una corriente política que busca la venganza de las clases bajas a costa de la clase alta, lo cual está mal. Cada quien está donde quiere estar.” -  Anónimo, abogado fiscalista, 27 años
“El anarquismo me parece que es una tontería. ¿Por qué quedarnos indefensos ante ataques exteriores? ¿Por qué renunciar al orden? La anarquía nos llevaría a todos a la deriva.” - Anónimo, profesor de Introducción al Derecho en Preparatoria, 32 años
En resumen, estos tres individuos piensan que la anarquía es renunciar al orden y a la protección del Estado para vivir en el caos total. Tristemente, así piensa la mayoría de la gente. Y digo tristemente no porque yo me incline hacia el anarquismo, sino porque es un concepto más que equívoco. La opinión que tiene un poco más de sustancia podría decirse que es la última porque incluye las anteriores y agrega la crítica de que en la anarquía nadie protegería al país de ataques externos. Sin embargo, éste me parece un argumento totalmente infundamentado. Es decir, tanto México, como Iraq, como Japón, como muchos otros países capitalistas han sufrido el uso de sus fuerzas armadas en contra de sí mismos o éstas no han sido lo suficientemente eficientes para protegerlos de ataques exteriores.

4. Utópica meta
Lo que se dice de la anarquía, y que sí es cierto, es que la manifestación total de ésta sería una utopía. No obstante, yo quisiera preguntarle a usted, lector, ¿quién dijo que la utopía es mala o que por el hecho de ser utopía debería de ignorarse? ¡No! Le enseñaré mi frase favorita del escritor Eduardo Galeano, que dice así:
“La utopía se encuentra en el horizonte, camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se aleja diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar.” [7]
Así que, por más que jamás podremos llegar a la anarquía en su totalidad, podemos acercarnos cada vez más a ella, y mejorar como sociedad en el proceso. Es decir, se clasifica a la anarquía como utopía y no como distopía por algo, ¿cierto?


[2] David Goodway. Artículo periodístico en The Guardian. 2011.
[3] Luis Recaséns Siches. Filosofía del Derecho1965.
[4] Jorge Luis Borges. Ficciones. 1944.
[5] Mikhail Bakunin. Dios y el Estado. 1871.
[6] Jean-Jaques Rousseau. Du contrat social. 1762.
[7] Eduardo Galeano. Entrevista en Uruguay. 1940.

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