lunes, 20 de enero de 2014

"E pluribus unum" y su terrorismo funesto





                                                                          Twitter: @marifersv94

"E pluribus unum". ¿Qué significa? "De todos, uno". Este fue el lema nacional de Estados Unidos de América desde su institución en 1776 hasta que fue reemplazado por el actual lema nacional "In God we trust". No obstante, me pareció más apropiado utilizar el primero porque aplica a la actualidad, en la cual el país en cuestión busca absorber el poder político, militar y económico de todos los países del mundo, para ser éste el único controlador del mundo sin importar a qué y a quiénes se lleve de encuentro.

Buen día, lector. Le haré una pregunta preliminar antes de que comience a leer este artículo. ¿Cuál es la primera palabra o imagen que se le viene a la mente al pensar en Estados Unidos de América? ¿Es, acaso, dinero?, ¿riqueza?, ¿la bandera?, ¿el ejército?, ¿una hamburguesa? No importa cuál haya sido esa imagen o palabra en su mente al leer “Estados Unidos de América”. Lo que sí es importante es reflexionar al respecto. Cuando yo pienso en Estados Unidos de América, la primer palabra que se me viene a la mente es “terrorismo”; a continuación entenderá por qué.

Desde temprana edad me he interesado por las distintas culturas, por la lectura y por la historia. Recuerdo leer biografías de importantes líderes políticos y militares del mundo, desde reyes monárquicos hasta presidentes republicanos, desde dictadores militares hasta líderes comunistas (falsamente llamados así, pues el comunismo no es lo que éstos profesaban. Iosef Stalin, Mao Tse Tung, etcétera, fueron falsos comunistas que lo único que hicieron fue denigrar el comunismo. Pero ésto es objeto de otro artículo), desde emperadores represores hasta gobernantes revolucionarios. Recuerdo interesarme por la historia nacional y mundial; también, recuerdo realizar mis propias investigaciones sobre temas polémicos, tanto políticamente hablando como moralmente hablando. En fin, siempre he tenido curiosidad y pasión por conocer la verdad y no permitiré jamás que una figura de poder trate de verme la cara.

Con el paso del tiempo, fui desarrollando un profundo resentimiento contra las políticas del país norteamericano vecino debido a su imperialismo oportunista, sus abusos a los derechos humanos disfrazados de protección a la seguridad nacional, su desinterés total por su pueblo y los pueblos extranjeros a contraparte de su interés por el poder económico, militar y político que ansían poseer, su arrogancia e ignorancia cultural extremas, y su inmensa dedicación a tener a todo el mundo ciego, sordo, mudo y paralizado ante sus injusticias para ser el controlador omnipotente.

No voy a hablar de mis teorías de conspiración sobre las torres gemelas, ni sobre los asesinatos de líderes de oposición, ni sobre la criminalización del comunismo, ni sobre cómo los estadounidenses son los titiriteros de todos los “terroristas” a quienes pretender combatir. No hablaré de eso. Hablaré de las cosas que han sucedido con el tiempo bajo el régimen hegemónico americano y de cómo nadie no hace nada al respecto. Solo hay una cosa que me molesta más que las injusticias y es la gente que las tolera. Bradley Manning, Julian Assange y Edward Snowden no deberían ser prófugos de la “justicia” sino héroes defensores de ella.

Lector, no quiero que me tome como una izquierdista revoltosa y resentida que solo pretende culpar a otros de los problemas que hay en el mundo. Lo que le diré a continuación no es ningún secreto tenebroso imaginario que me acabo de sacar de la manga, son cosas que están ahí para ser vistas por todo el mundo, pero que todo el mundo decide no ver. La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de América (NSA) comenzó a espiar masivamente a sus propios ciudadanos desde mucho antes de que sucediera el famoso 9/11 y sobre excusas de varios presidentes, más que nada desde George W. Bush en el 2001 hasta Barack Obama actualmente, de que hay una seria amenaza terrorista para su nación y para todo el mundo. La NSA ha estado espiando a los líderes políticos, senadores y ciudadanos prominentes que mostraron oposición a la actividad estadounidense en la Guerra de Vietnam desde que sucedió, hace cuarenta años. Sí, desde entonces; también ha espiado en distintos países, como México, Francia, Brasil, Alemania, etcétera, para interferir en las llamadas de los gobernantes y ciudadanos e influir en su política exterior de la manera que mejor les favorezca. Asimismo, los mejores expertos en antiterrorismo del mundo han afirmado que espiar masivamente a todo mundo no ha prevenido ni siquiera un solo ataque “terrorista” y, además, solamente estorba a los verdaderos trabajadores antiterroristas. Estados Unidos de América no solamente está espiando a gobernantes de otros países o jueces de instancias importantes, sino que, aparte, los chantajea para obtener que hagan lo que les conviene para ganar más poder.
“All these (counter-terrorism) programs were never about terrorism: they’re about economic spying, social control, and diplomatic manipulation. They’re about power.”
– Edward Snowden, Diciembre 16, 2013.
Gracias a personas responsables como E. Snowden podemos observar todo el panorama tal y como es. No hay terrorismo en Medio Oriente ni en América Latina. No hay tal cosa como atentados a la seguridad nacional por parte de factores externos. No hay armas bioquímicas y nucleares en Siria ni en Iraq ni en ninguna parte del mundo. Todo lo que Estados Unidos de América se jacta de evitar, proteger y defender es precisamente lo que buscan provocar, e inventa absurdas excusas para sus intervenciones injustificadas en asuntos que no son de su incumbencia.

El gobierno de Estados Unidos de América es el mayor terrorista y asesino que se ha conocido jamás. Adolf Hitler, Iosef Stalin, Saddam Hussein, Al Qaeda. Todos son meros niños de kindergarten comparados con EUA. Algunos, posiblemente, incluso fueron o son sus títeres. Es tal su afán de poder que han sacrificado millones de vidas inocentes con tal de lograr sus objetivos. Todos los gobernantes estadounidenses, tanto presidentes como vicepresidentes, tanto congresistas como secretarios, tanto militares de alto mando como ciudadanos prominentes pro-guerra, deberían ser acusados de delitos en contra de la humanidad y ser enjuiciados por el organismo internacional correspondiente para ser imputados por las atrocidades que han cometido  a lo largo de la historia, las cuales se vienen cometiendo desde el genocidio de indios nativos hasta las guerras actuales en Siria e Irán.

Como mencioné anteriormente, lector, la mayoría de las personas en el mundo, espero que usted no sea una de ellas, saben que se cometen injusticias en el mundo y prefieren voltear la cara para ser felices en su ignorancia. “No es mi culpa”, dicen. “Yo no soy el dueño de todos los problemas mundiales”, argumentan. “Algún día se arreglará”, me consuelan. Si algunas de las personas que se identifican con estas frases leen esto, me van a tener que disculpar, pero son la hipocresía encarnada. No es su culpa que existan estos problemas, pero es su culpa el no hacer nada por resolverlos y permitir que sigan existiendo. No son dueños de todos los problemas mundiales, pero sí parte de ellos, pues si no son parte de la solución son parte del problema. Sí; sí se arreglará algún día, anhelo yo con esperanza. Pero ese día llegará hasta que las personas de todo el mundo despierten y se opongan ante las injusticias, no solo estadounidenses, también de otros países, pero principalmente de este hegemónico demonio.

Estados Unidos de América no es más que una máquina de guerra que se alimenta de sangre y vive de poder. Lector, ¡despierta!


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